Te llama una empresa de recobro: qué decir (y qué no)
Un número desconocido, una voz amable, una deuda y la petición de «solucionarlo hoy». Por teléfono no tienes que decidir nada. Con tres frases basta.
Esta página entrena la conversación. No es asesoramiento jurídico, fiscal ni financiero; si una deuda es correcta y qué deberías pagar lo revisa un profesional. Vista previa: todavía sin revisión por asesores de deudas.
Quien llama de una empresa de recobro trabaja con un expediente y un guion, y quiere hoy un pago o un compromiso firme. Es su trabajo. El tuyo es otro: primero entender de dónde sale la deuda y después decidir, con documentos y sin prisa.
Es habitual que mencionen ASNEF u otro fichero de morosos. Para incluirte en uno hace falta una deuda cierta, vencida y exigible, y un requerimiento de pago previo; una inclusión errónea o una deuda que discutes se puede reclamar (art. 20 de la LOPDGDD). Si tu caso cumple eso o no, lo revisa un profesional, no esta página.
Qué puedes decir
- «Tomo nota de su llamada. Por teléfono no me comprometo a nada.»
- «Envíeme la deuda por escrito, por favor: quién es el acreedor original, de qué es, desde cuándo y cómo se calcula el importe.»
- «Anote, por favor, que estoy revisando la deuda y que he pedido el detalle.»
- «Cuando tenga los documentos, le respondo por escrito.»
- Y si no quieres seguir: «Gracias, termino aquí la llamada.» Puedes colgar.
Qué es mejor no decir
- «Sí, bueno, será así.» Suena inofensivo, pero estás dando por buena una deuda que aún no has revisado.
- Una cuota que no puedes mantener. Mejor ningún compromiso que uno que se rompe el mes que viene.
- Tu cuenta bancaria, tu nueva empresa o la dirección de un familiar: no en una llamada de un número que no conoces.
- Explicaciones largas y disculpas. No le debes a nadie por teléfono la historia de por qué algo está sin pagar.
Por escrito
Todo lo importante va por escrito: el detalle de la deuda, un plan de pagos, cualquier compromiso. Después de cada llamada, apunta cuándo, quién y qué se dijo. Abre también las cartas; si te cuesta, ábrelas con alguien, por ejemplo en la OMIC o en servicios sociales.
No pagues una deuda que no has revisado. Si es correcta y qué deberías pagar lo revisa un profesional: los servicios sociales de tu ayuntamiento, la OMIC, una asociación de consumidores o un abogado.
Si te dicen …
- Interlocutor ¿Puede hacer hoy un primer pago?
- Tú Antes de pagar nada necesito la deuda por escrito: quién es el acreedor original, de qué es, desde cuándo y cómo se calcula el importe.
- Interlocutor Si no paga, los gastos seguirán subiendo.
- Tú Entendido. Precisamente por eso quiero el detalle cuanto antes: envíemelo hoy, por favor.
- Interlocutor Entonces iniciaremos un procedimiento monitorio.
- Tú Es su derecho. El mío es ver la deuda documentada antes. Le vuelvo a pedir el detalle por escrito.
- Interlocutor Si no paga, le incluiremos en ASNEF.
- Tú Le he dicho que la deuda está en revisión. Envíeme el detalle por escrito y le respondo.
Ayuda gratuita
Orientación gratuita: los servicios sociales de tu ayuntamiento, la OMIC (también media gratis con empresas) y las asociaciones de consumidores (OCU, FACUA). Si no puedes pagar un abogado: asistencia jurídica gratuita a través del Colegio de Abogados. Si debes a Hacienda o a la Seguridad Social: cómo pedir un aplazamiento.
Ensayar la conversación
En la sala de práctica, la edición empieza justo con esta llamada: martes, 10:15, un número desconocido, una agente amable e insistente que quiere un compromiso hoy. Para tu propio caso: en «Empezar de otra forma», elige el interlocutor «Empresa de recobro / acreedor» y la situación «Pedir pruebas de una deuda».