Conversaciones difíciles

Cómo decirle a mi jefe que tengo mucho trabajo, sin justificarme

En pocas palabras

Pon sobre la mesa las tareas, no solo tu cansancio, di qué no cabe, y pide una decisión sobre prioridades: esa decisión le corresponde a tu jefe, no solo a ti.

Decir que no llegas puede sentirse como reconocer un fracaso. En realidad es información que tu jefe necesita: si hay más trabajo que tiempo, algo se va a quedar sin hacer de todas formas. La única pregunta es si alguien lo decide o si pasa por casualidad.

La conversación es más fácil si no la planteas como una queja, sino como una conversación de planificación: esto es lo que tengo, esto es lo que puedo hacer, decidamos juntos qué va primero. Las frases de abajo usan «usted»; si en tu empresa se tutean, cámbialas a «tú».

Cómo demostrar la sobrecarga de trabajo

Antes de la conversación, reúne hechos durante una o dos semanas. No para acusar a nadie, sino para que la conversación trate de tareas y no de impresiones. Una observación sin evaluación se discute mucho menos que un «no doy más».

  • Las tareas abiertas, con su plazo y el tiempo aproximado que llevan.
  • Las horas que trabajaste de verdad cada día, comparadas con tu jornada.
  • Los encargos nuevos que llegaron y de quién, por ejemplo los correos con fecha.
  • Lo que se quedó sin hacer o se entregó tarde.

Sobrecarga de trabajo por falta de personal

Cuando falta gente en el equipo, la sobrecarga no es un problema tuyo de organización, sino una decisión pendiente de la empresa. Tu petición puede ser doble: qué tareas se dejan de hacer mientras tanto, y cuándo y cómo se cubre el puesto. Pide una fecha para las dos respuestas.

¿La sobrecarga de trabajo es acoso laboral?

Por sí sola, normalmente no: mucho trabajo para todo un equipo es un problema de organización. Puede formar parte del acoso laboral cuando va dirigida de forma sistemática contra una persona, por ejemplo con tareas imposibles para hacerla quedar mal o empujarla a irse. Lo que cuenta legalmente depende de cada país; si sospechas algo así, documenta lo que pasa y pide asesoría a la representación de los trabajadores, a un sindicato o a un abogado laboralista.

Por qué suele salir mal

La frase que suele salir
«Usted siempre me carga con todo y aquí nadie se da cuenta.»

«Siempre», «todo» y «nadie» son generalizaciones, y «me carga» supone una intención. Tu jefe va a rebatir eso primero, y después hablará de tu tono en lugar de las tareas.

Además, falta la petición. Si solo dices que es demasiado, dejas que la otra parte decida qué pasa después. Muchas veces no pasa nada, o te dicen «ya podrás».

Cómo empezar

Cada inicio tiene cuatro partes: lo que pasó, cómo te deja, qué es importante para ti y qué pides. Elige el que vaya contigo y pon tus propios detalles.

Con hechos

Observación
Tengo tres proyectos con entrega en las próximas dos semanas, y desde el lunes se ha sumado el informe para la dirección.
Sentimiento
Me preocupa que la calidad se resienta.
Necesidad
Para mí es importante poder entregar un buen trabajo.
Petición
¿Podemos decidir hoy cuáles dos van primero y cuáles pueden esperar al mes que viene?

Con una propuesta

Observación
En las últimas cuatro semanas he hecho entre cinco y ocho horas extra cada semana.
Sentimiento
Siento agotamiento.
Necesidad
Necesito un ritmo que pueda sostener.
Petición
Le propongo pasar las consultas de clientes al equipo durante un mes. ¿Podemos decidirlo antes del viernes?

Con firmeza

Observación
Desde que mi compañera se fue en agosto, hago también sus tareas; se anunció una sustitución para septiembre.
Sentimiento
Estoy sin fuerzas y siento frustración.
Necesidad
Necesito poder contar con lo que se acordó.
Petición
Le pido que me diga antes del final de la semana cuándo se cubrirá el puesto y qué puedo delegar hasta entonces.

Antes de sacar el tema

  • Pide una reunión propia, no dos minutos en el pasillo. «Me gustaría hablar con usted de mis prioridades» basta como motivo.
  • Lleva una lista: tareas, plazos, esfuerzo aproximado. Una lista convierte una sensación en una cuestión de planificación, y de planificación se puede hablar.
  • Propón tú qué se puede quitar, aplazar o delegar. Quien trae opciones se escucha como alguien que piensa en el conjunto.
  • Deja el resultado por escrito, por ejemplo en un correo breve: «Según lo hablado, X va primero e Y pasa a noviembre.»

Cuando la otra persona responde

La otra persona Tienes que organizarte mejor.
Tú Justo para eso necesito su ayuda. ¿Cuál de estas tres tareas va primero para usted?
La otra persona Todos estamos igual.
Tú Lo creo. Yo solo puedo hablar de mis tareas, y no me caben.
La otra persona Es una época, ya pasará.
Tú ¿Cuánto calcula que va a durar? Me gustaría saber con qué contar.
La otra persona Si no puedes con esto, quizá este puesto no es para ti.
Tú Quiero hacer bien este trabajo, por eso lo planteo. Acordemos qué va primero.

Errores frecuentes

  • Hablar solo del cansancio y no de las tareas. El cansancio se puede minimizar; una lista con plazos, no tanto.
  • Aceptar todo durante meses y plantearlo cuando ya no puedes más.
  • Compararte con los compañeros. La conversación trata de tus tareas.
  • Salir de la reunión sin una decisión o sin una fecha para tomarla.

Ejercicio antes de la reunión

  1. Haz la lista de tareas con plazos y horas estimadas.
  2. Marca tres tareas que podrían esperar o pasar a otra persona.
  3. Escribe tu primera frase como algo que una cámara habría grabado.
  4. Formula la petición con fecha, y ensaya la respuesta a «todos estamos igual» con el bot de práctica. Si también te cuesta rechazar encargos nuevos, mira cómo decir que no.

Pruébalo con tu frase

Escribe la primera frase que dirías. Las reglas del simulador la leen contigo y muestran qué palabras ponen a la otra persona a la defensiva.

Aún no hay frase. Aquí aparecen las palabras marcadas y la pregunta que conviene hacerse.

Preguntas frecuentes

¿Cómo le digo a mi jefe que tengo demasiado trabajo?

Con tareas y plazos concretos en lugar de un «es demasiado» general, una frase sobre cómo te afecta y una petición de decidir prioridades. Mejor en una reunión propia y con una propuesta de lo que puede esperar.

¿Voy a parecer débil si lo digo?

Suele pasar lo contrario: quien avisa pronto y con calma de lo que no cabe demuestra que tiene visión de conjunto. Lo que da peor imagen son los plazos que se incumplen sin aviso.

¿Y si mi jefe no hace nada?

Deja la conversación por escrito y pide una fecha concreta para la decisión. Si aun así no cambia nada, recursos humanos, la representación de los trabajadores o el superior de tu jefe pueden ser los siguientes interlocutores.

¿Y si ya no duermo por el trabajo?

Entonces es más que una cuestión de planificación. Habla con un médico o una médica. La conversación con tu jefe sigue teniendo sentido, pero no sustituye una atención médica.

¿Cómo saber si tengo sobrecarga de trabajo?

Algunas señales: trabajas de forma habitual más horas de las acordadas, los plazos se te acumulan aunque te organices, y tareas importantes se quedan sin hacer. Una lista de tareas con horas durante dos semanas suele mostrarlo con más claridad que la sensación.

¿Cómo denunciar la sobrecarga de trabajo?

Primero, por escrito dentro de la empresa: un correo a tu jefe con las tareas, los plazos y lo que ya hablaron. Si no cambia nada, la representación de los trabajadores, un sindicato o la autoridad laboral de tu país pueden orientarte sobre los pasos formales.

Los cuatro pasos de observación, sentimiento, necesidad y petición se basan en el trabajo del Dr. Marshall Rosenberg y del Center for Nonviolent Communication (cnvc.org). Este sitio no lo gestiona un formador certificado por el CNVC.